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05 octubre 2015

REFORMAR O ELIMINAR EL SENADO

   El otro día, mientras nos tomábamos unas cañas un grupo de amigos, surgió la discusión sobre la necesidad de suprimir el Senado porque "no vale para nada". Aproveché para preguntar a mis amigos si sabían exactamente cuáles eran las funciones del Senado y la respuesta mayoritaria vino a ser algo así como <<no lo sé, pero muchos expertos dicen que no vale para nada y que nos cuesta mucho dinero. Es un chiringuito de los políticos para hacerse ricos a nuestra costa>> 


    Esta conversación con mis amigos me resultó un poco dura, sobre todo, porque he notado que esta misma percepción se está extendiendo entre muchos conciudadanos, y es que, la sensibilidad está a flor de piel, y cuando surge cualquier sospecha de chiringuito de políticos, enseguida abogamos por guillotinarlo sin mayor reflexión ni estudio. 

   Así que voy a intentar mediante ente artículo en el blog acercaros un poco más el Senado, explicaros sus funciones y por qué a día de hoy tantas voces dicen que es inútil. Y no lo hago para convenceros de nada, sólo para que cuando os forjéis vuestra propia opinión lo hagáis de forma completamente fundamentada, y que ésta no sea un acto de fe en los supuestos expertos.

    Mi perspectiva personal, pues no soy neutro, y que procederá a desarrollar seguidamente es la siguiente: 

  • El Senado tiene una función constitucional principal válida y necesaria que es la representación de las regiones de España, frente a la representación de las personas que tiene el Congreso. 
  • El Senado a día de hoy NO cumple esta función, por lo que indudablemente debe ser reformado (Prefiero la reforma a la extinción).
  • El Senado tiene una función secundaria de control del Congreso, control que sí creo que cumple. 
  • Las funciones del Senado se podrían cumplir con un número de Senadores muy inferior al actual, por lo que una reforma debería incluir una reducción de más del 50 % de los Senadores, lo que además supondría un importante ahorro.

LAS CORTES GENERALES: EL PARLAMENTO. 

    España, al igual que la mayoría de los pueblos de cultura occidental es una democracia parlamentaria. En primer lugar hay que dejar claro que Parlamento y Cortes Generales en España significan exactamente lo mismo, es una denominación particular y específica con la que se nombra al Parlamento en nuestro país y que subsiste  por razones históricas.

Artículo 66.1 de la Constitución Española:

Las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado

Funciones de las Cortes Generales.- Las principales funciones de las Cortes Generales son:
Función legislativa, de representación de todos los españoles, aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, el control de la acción de Gobierno, además de otras funciones específicas y más particulares asignadas por la Constitución. 

BICAMERALISMO

    Parlamentarismo se ha estructurado en distintos países de distinta forma, bien formado sólo por una Cámara, el Congreso o Cámara baja, modelo unicameral, o bien formado por Congreso más Senado o Cámara alta, modelo bicameral.

    Si atendemos al derecho comparado, veremos que el bicameralismo encuentra su razón de ser y estructura de forma diferenciada si atendemos a su conformación en Estados federales o si lo hacemos en cuanto Estados centralizados.

A) Estados Federales.- En estos Estados la funcionalidad de ambas Cámaras está claramente diferenciada.

  • Cámara baja.- Recoge todo el cuerpo electoral. Representa a la Nación en su conjunto
  • Cámara alta.- Representa los intereses individuales de los Estados miembros
B) Estados unitarios.- En Estos casos la existencia del Senado responde a dos fundamentos principales:
  1. Como moderador de la Cámara baja ante posibles radicalismos o excesos. De esta forma se equilibra el poder ejecutivo y legislativo reduciendo el peso de una Cámara única. 
  2. Como representante territorial en Estados unitarios descentralizados. No es difícil identificar a España en este supuesto. 
EL SENADO ESPAÑOL

    España responde a lo que se ha dado en llamar un bicameralismo imperfecto o asimétrico y con desigualdad de funciones. Esto es, dentro de la función moderadora que hemos visto con anterioridad, existe una superioridad manifiesta del Congreso sobre el Senado, de forma tal que, la función del Senado no deja de ser la de un Pepito Grillo del Congreso, el cual, a voluntad puede hacer o no hacer caso a las indicaciones del Senado, pudiendo llegar a "saltárselo" completamente. La realidad es que dentro de un sistema de concordia la mayoría de las propuestas del Senado en asuntos de Estado han sido cuanto menos tenidas en consideración para debate en el Congreso, y en muchas ocasiones se han aplicado modificaciones legislativas importantes a propuesta del Senado, pero como decimos, es un acto de pura voluntad del Congreso, por lo que fuerza moderadora real no tiene. 

    Es un Estado tan descentralizado como es el Estado español, la función de representación territorial cobra especial importancia ... y aquí es justo donde ha fracasado completamente la funcionalidad del Senado. 

El artículo 69.1 de la Constitución establece el siguiente principio: 

El Senado es la Cámara de representación territorial

    Una de las razones por las que este principio ha fracasado es sin lugar a dudas porque la configuración del propio Senado impide materializar este precepto. España se ha establecido territorialmente  como un Estado descentralizado en Comunidades Autónomas, pero la Constitución, es muy importante entenderlo, no definió España de esta forma, sólo lo estableció como posibilidad, dudando que, más allá de las tres Comunidades Autónomas históricas (Cataluña, País Vasco y Galicia) el resto de territorios fueran a constituirse en Comunidad Autónoma. Es por tanto la estructuración territorial de España una de las grandes carencias de nuestra Constitución, la cual, no refleja la situación real actual, no la define y no la regula suficientemente. 

     A raíz de esto, la circunscripción territorial base del Senado es la provincial e insular, además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, siendo la representación de las Comunidades Autónomas marginal. Esta circunscripción es la misma que la del Congreso, por lo que, estamos, en palabras del Catedrático de Derecho Constitucional Jorge de Esteban, ante una circunscripción reflejo de la el Congreso, de forma que hace de "Cámara espejo" sin posibilidad de cumplir su función constitucional. 

    Siendo las Comunidades Autónomas concebidas por la Constitución como una circunscripción territorial marginal, las atribuciones competenciales del Senado respecto de ellas también lo son, siendo mero colaborador del Congreso, cuando evidentemente, vista la configuración actual del territorio español, para cumplir el mandato constitucional de Cámara de representación territorial debería ser prevalente el Senado sobre el Congreso en estas materias. 

SOLUCIONES

   Son cada vez más las voces que, como decíamos al principio de este artículo, ante el fracaso funcional del Senado abogan por su eliminación. Sin embargo, el que suscribe entiende que la forma de tratar a un enfermo no es matarle para que no sufra, sino darle el tratamiento médico adecuado para su recuperación, más en un Estado tan descentralizado como es el español, donde evidentemente se hace necesario un órgano de representación territorial. Así por tanto ofrezco algunas soluciones:
  1. Establecer como circunscripción  para el Senado las Comunidades Autónomas (más Ceuta y Melilla).- Creo que poca discusión cabe en cuanto a que la división territorial  y funcional de España en estos momentos es ésta, y que debería ser la base para elegir los miembros de una institución de representación territorial. 
  2. Disminuir el número de Senadores.- Si España está formada por 17 Comunidades Autónomas más las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, estamos ante 19 circunscripciones base de la composición territorial de España. Imaginemos que cada uno de los territorios eligiera 5 representantes (es incluso un número amplio), daría como resultado 95 senadores. Pues bien, el Senado está compuesto a día de hoy por 250 Senadores, una cifra claramente desproporcionada que genera un gasto injustificable para unas arcas tan dañadas como las españolas. 
  3. Otorgarle competencia prevalente en materias territoriales.- De la misma forma que en asuntos estatales el Congreso es prevalente sobre el Senado, en asuntos territoriales debería invertirse este equilibrio de poder dándole mayor peso a la actuación del Senado, procediendo además a otorgarle diversas competencias principales que ahora corresponden al Congreso, como el conocimiento inicial y aprobación de los Estatutos de Autonomía.
  4. Una capacidad real de veto en materia legislativa autonómica.- En la actualidad, dentro del poder moderador del Senado existe la posibilidad de vetar iniciativas legislativas del Congreso. Sin embargo, al Congreso le resulta fácil saltarse este veto, por lo que su funcionalidad es muy limitada. Pues bien, habría que fortalecer este poder de veto en cuestiones que afectasen a las Comunidades Autónomas. 
     Y hasta aquí mi visión personal sobre el Senado y su necesidad de reforma. Si has llegado hasta el final de este artículo supongo que el asunto te interesa realmente, así que estaré encantado de escuchar tu opinión. Un saludo y hasta la próxima entrada. 

Bibliografía

1.- Tratado de Derecho Constitucional, autores Jorge de Esteban y Pedro J. González-Trevijano, editorial: Servicio de publicaciones de la Universidad Complutense de Madrid. Primera reimpresión año 2000. 

2.-Derecho Constitucional español. autores José Antonio Alonso de Antonio y Ángel Luis Alonso de Antonio. Editorial Universitas SA, Quinta edición año 2013

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